Cien años de la publicación “La Producción Montañesa”

Promovida por don Sixto Payno y Juanco- quien fue concejal y directivo de entidades financieras- fue la primera del siglo XX centrando sus objetivos en la información local, económica y comercial, prometiendo “no mezclarse en las luchas de los partidos políticos”.

El 23 de octubre de 1903 don Sixto Payno y Juanco –que fuera concejal y que ocupó diversos puestos de importancia en el mundo financiero- elevó un escrito a la alcaldía comunicando la aparición de una nueva publicación, la primera del siglo XX. La Producción Montañesa, título de la nueva cabecera, heredaba redacción y director –don  Aurelio González Bravo‑ de El Liberal Montañés, fundada en 1897 y dirigida hasta su acceso a la alcaldía, en 1901, por el liberal don Florencio Ceruti, Barón de Peramola, pero modificando sus contenidos que, en este caso, se centraban más en el terreno económico ya que se anunció que trataría asuntos ganaderos, mercantiles y de actualidad local, prometiendo no mezclarse “en las luchas de los partidos políticos” y añadiendo que nuestros “correligionarios  son todos los hombres honrados y sus amigos todos los defensores del progreso, de la producción y de la riqueza de esta querida región”.

La Producción Montañesa apareció con ocho páginas, editada en la imprenta local de la Viuda de Del Campo y con un precio de suscripción de tres pesetas el semestre; cinco el anual y diez pesetas para las suscripciones en el extranjero, comprometiéndose a incluir “artículos de redacción y colaboración; vulgarización de conocimientos agrícolas y pecuarios; extensa relación de ferias y mercados de la comarca; información mercantil, notas financieras, artículos literarios; noticias, relación de las mercancías consignadas en las estaciones; relación de cartas, telegramas y valores detenidos en la Administración; movimiento de los puertos; explotación de minerales, espectáculos y cultos”.

La Producción Montañesa no se ciñó estrictamente a la información local sino que también se centró en ofrecer una visión general de las actividades económicas en el conjunto de la comarca, cuya cabecera representativa era por su crecimiento y fuerza industrial la ciudad de Torrelavega. En un comentario titulado “Al Público” definía sus objetivos más generales:

Hijos y amantes de La Montaña, deseamos su prosperidad material y su cultura; y las buscamos por el único camino que a ellas conduce: el trabajo.

Estaremos siempre alerta en lo que a nuestra administración municipal se refiere, defendiendo con tesón cualquier proyecto beneficioso para la localidad, propondremos los que consideremos realizable, y nos impondremos un vergonzoso silencio ante una conducta  que no encaje dentro de una recta y acertada gestión de la Corporación”.

Muchos conocimientos sobre las ferias ganaderas de Torrelavega se pueden encontrar en las páginas de esta publicación que en todo momento prestó atención a toda la información que se refiriese al sector ganadero; así, anotamos que en 1989 las reses vendidas en las ferias de La Llama fueron 12.936; en 1898 la cifra se elevó a 17.707 y en 1902 había descendido a  las 13.300 reses. Igualmente en su dimensión de publicación financiera, en sus páginas ofrecía el precio de los productos de primera necesidad para la población –aceite de oliva, aves, carnes y quesos y mantecas- o de lanas y pieles, hierros, maderas y petróleo.

También recogió en sus páginas la necesidad de fomentar la beneficencia con los más pobres, dando cabida en sus columnas todas las informaciones referidas a las iniciativas ciudadanas dirigidas a incentivar la solidaridad. Al mismo tiempo lamentaba la redacción el “repugnante espectáculo que ofrecen las calles de la ciudad todos los sábados con la invasión de un sin número de pordioseros procedentes de muchos ayuntamientos y que dan una nota poco culta y edificante para esta población”. Desde estas inquietudes, La Producción Montañesa llamaba al pueblo a contribuir en una suscripción pública pro‑Asilo “para atender las necesidades de los pobres dándoles alimento y un rancho lo más nutritivo posible….tomándoles la filiación correspondiente para que perdieran la costumbre de ser socorridos todas las semanas”.

En uno de sus números La Producción Montañesa criticó el desbarajuste con los nombres de las plazas y calles de la ciudad. Denunciaba que habían desaparecido nombres históricos como la Plazas del Grano, calle Ancha, de Tudescos, de la Rivera y plaza del Cantón, entre otros. A este respecto, indicaba que en el plano de 1852 obra de don Hilarión Ruiz Amado, apenas existían nombres propios para las plazas, calles, callejones y sitios de la entonces villa. Finalmente, la publicación aportaba nuevos nombres para el callejero local, como los del marino don Joaquín Bustamante,  don José María de Pereda, don Marcelino Menéndez y Pelayo, don Evaristo Silió, etcétera, que “será el medio de concluir con los pocos nombres primitivos que nos quedan de las calles de esta ciudad”. También ofreció buenas noticias como la referida a las obras de Teatro Principal, indicando en su numero de 23 de junio de 1904 que iban a buen ritmo y que “el nuevo coliseo este probablemente terminado para fin de año”. Cien años después, Torrelavega no ha encontrado el teatro que sustituya al que irresponsablemente se demolió en 1972.

La Producción Montañesa tan solo alcanzó cuarenta y dos números, anunciando su despedida el 11 de agosto de 1904 para dejar el paso abierto a otra nueva publicación “que se ocupará de asuntos locales, literatura, agricultura, ganadería, etc; en una palabra, todo lo que sea de interés general. De la política estará siempre a la mayor distancia posible; su carácter será verdaderamente independiente”. El anuncio se cumplió y de inmediato apareció la nueva cabecera con el título El Heraldo Montañés, que entre sus directores destaco la figura del liberal y republicano don Roman Gervasio Herrero, gran defensor de la cultura, la instrucción de las clases mas modestas y de todas las causas torrelaveguenses, fallecido en el exilio de Méjico en 1947 y que dono todo su patrimonio al Asilo de Torrelavega.

La Producción Montañesa puede considerarse una excelente publicación local que no ajena a los asuntos locales ofreció, sin embargo, una proyección  claramente mercantilista al ocuparse de todos los asuntos referidos a la economía, la industria, la ganadería y los mercados. Consecuentemente, fue la primera publicación local especializada en asuntos financieros.

 

JOSÉ RAMÓN SAIZ FERNÁNDEZ