La transferencia educativa se asume en un contexto favorable para impulsar tres notas básicas: identidad, calidad y modernidad.
Por fin, el próximo día uno de enero el autogobierno de Cantabria alcanza su mayoría de edad al asumir la transferencia de la educación, la más importantes con la sanidad hospitalaria, de las que de acuerdo con la Constitución Española tienen derecho a asumir las Comunidades Autónomas. La transferencia del sistema educativo coincide, además, con la reforma profunda del Estatuto, acciones éstas que sin duda fortalecen nuestra andadura autonómica de forma muy significativa. Entramos, pues, en momentos muy decisivos de nuestro autogobierno con el estreno de una nueva etapa en la que habrá que demostrar eficacia en la gobernación de nuestros asuntos públicos y con ello alcanzar un mayor fortalecimiento de las instituciones cántabras, lo que se consigue si quienes por decisión de la voluntad popular ponen ilusión y pasión en la buena gestión de competencias que como la de la enseñanza se caracterizan por una trascendencia social evidente.
Sobre la transferencia educativa se ha centrado la batalla en si se recibe la competencia con su capital humano, infraestructuras y servicios con dotaciones económicas suficientes. La negociación ha sido larga, el impulso del Parlamento ha sido constante y entiendo que positivo y mientras el Gobierno ha destacado que se ha conseguido una financiación justa, una parte de la oposición ha denunciado que la transferencia presenta un déficit significativo. Es difícil saber donde está la verdad y, quizás, existirá más de una verdad de acuerdo a como se presente y se explique la transferencia en cuestión. Ahora bien, lo incuestionable es que, por fin, una comunidad con casi diecisiete años de rodaje autonómico asume una de las competencias más importantes, lo que significa un paso adelante de gran transcendencia para nuestro autogobierno.
Este hecho en sí mismo nos da idea de la trascendencia del momento que vamos a vivir a partir del primero de enero cuando toda la estructura educativa en toda extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades, dependerá del Gobierno de la Comunidad Autónoma.
El potencial de esta transferencia queda ratificado con dos datos significativos: la plantilla de la Comunidad Autónoma recibe a cinco mil nuevos empleados públicos y la dotación económica anual que por la competencia de enseñaza se incorpora a las cuentas regionales se sitúa por encima de los treinta mil millones. Valorando esta trascendencia, era importante que la competencia se asumiera sin conflictividad, en un contexto de armonía, tranquilidad y sosiego y uno de los problemas que otras Comunidades Autónomas no resolvieron hasta tiempo después de asumir la transferencia, afortunadamente en Cantabria se ha logrado resolver semanas antes de que se haga efectiva la transferencia, gracias a un acuerdo de gran trascendencia que sobre homologación de retribuciones facilita la incorporación sin sobresaltos de todo el profesorado que constituye una pieza clave y fundamental del sistema educativo. El texto del acuerdo suscrito hace dos semanas entre la Consejería de Educación y las organizaciones sindicales presentes en la junta de personal docente, es ya una respuesta pública de madurez antes los retos que conlleva el traspaso de la enseñanza.
La incorporación del cuerpo docente a la nueva titularidad autonómica se ha concretado en una situación positiva. Lo que fue conflictivo en otras Comunidades Autónomas y que aportó problemas adicionales a la asunción progresiva de la competencia educativa, en Cantabria se ha superado, lo que permite que todos los esfuerzos de los próximos meses se concentren en la buena organización de los servicios, evitar desajustes en la asunción de la transferencia y, finalmente, en garantizar la normalidad en el proceso de cambio de la titularidad de la competencia. Esto es importante, porque es mucho lo que está en juego; nada menos que la credibilidad de la gestión autonómica en relación a la competencia más importante que vamos a asumir en el presente siglo.
Garantizado el contexto de paz para la asunción y desarrollo de la transferencia a medio plazo, los esfuerzos deberán dirigirse, especialmente cuando se inicie la nueva legislatura autonómica, a lograr que nuestro sistema educativo se caracterice por tres notas básicas: identidad, calidad y modernidad. La identidad nos obliga a definir un sistema específico para nuestra Comunidad con personalidad propia y con la intencionalidad de potenciar una historia y cultura propias; la calidad exige que se pongan en marcha todas las medidas y medios que se precise y, finalmente, la modernidad nos obliga a renovar la educación, a dotarla de todos los medios más cualificados (vídeo, internet, informática, laboratorio de idiomas, etc.), a impulsar la investigación educativa y definir y proyectar el producto educativo que exige la sociedad de hoy y del futuro. Serán necesarios muchos sacrificios en el futuro porque disponer de una escuela moderna y bien dotada es caro y, por tanto, exigirá una decidida voluntad y apuesta por lograrlo.
Será necesario, por tanto, en los próximos años fomentar las inversiones en la escuela pública hasta alcanzar los niveles europeos más óptimos, conseguir una enseñanza de calidad para todos, defender la libertad de enseñanza, de acuerdo con el modelo europeo y que se inspire en nuestra Constitución y fomentar cuantas iniciativas persigan la eficacia de la escuela, evitando tendencias excesivas a la experimentación y, sobre todo, a la instrumentalización, además de una mayor potenciación, difusión y cualificación de las enseñanzas profesionales que deben ajustarse a las verdaderas necesidades del mercado laboral en Cantabria. Una escuela de convivencia, tolerante, de calidad y eficaz para las nuevas generaciones.
Porque somos conscientes de la transcendencia de la competencia de la enseñaza y que tras diecisiete años de autogobierno, por fin, su titularidad pasa a Cantabria, expresamos nuestra felicitación a todas las partes que en este tiempo, con madurez y responsabilidad, han garantizado que esta asunción de la transferencia, se realice en un contexto de tranquilidad y madurez. A los responsables de la Consejería de Educación que han participado en la negociación con el Ministerio competente del Gobierno central; a los sindicatos que han vigilado las circunstancias y condiciones de la transferencia y también al Parlamento que se ha ocupado con interés de este logro, impulsando cuantas acciones han sido precisas para llegar a esta situación y contexto. Se puede hablar de normalidad. Pero también con razón y prudencia, de madurez. Se trata, pues, que gane Cantabria y este es el camino.